En las tranquilas fotos de Sam Stone, vuelve una y otra vez al desierto paisajes, las paredes blancas y las farolas por la noche, en busca de lo que él llama “pequeños y discretos instantes”.”
Los momentos que Stone plasma son claramente suburbios, ya sea una carretera desierta en Utah o Arizona, el escaparate de una tienda en Nueva York o Misisipi, o una casa en una calle que podría estar en cualquier lugar de Estados Unidos. Los paisajes abiertos de Stone, los edificios en ruinas y los neones chillones siempre te resultan familiares, de una forma que es típicamente estadounidense y, a la vez, muy solitaria. La mayoría de sus imágenes no tienen personas, y cuando las hay, la cara del sujeto suele estar oculta por las sombras o de espaldas a la cámara.
“Mi objetivo principal es fotografiar la realidad de la forma más fiel posible”, dice Stone, y la verdad es que sus fotos transmiten mucha realidad, pero de una forma un poco inquietante. Quizá sea porque casi nunca salen personas, pero incluso sus retratos dan una sensación de distanciamiento, como si fuera más una observación que un momento íntimo.
Las fotos de Stone son casi hiperrealistas, como decorados de cine muy bien hechos o instantáneas enigmáticas de un álbum de fotos anónimo que te has encontrado en un mercadillo. Las las puestas de sol son demasiado rosas, las sombras se proyectan con demasiada precisión sobre las entradas de los garajes al atardecer, la marea siempre sube justo en el momento adecuado. La sensación de paciencia que transmiten estas fotos es evidente, esa sensación de que Stone está esperando, bien preparado, a que llegue ese pequeño momento perfecto.
Echa un vistazo a nuestra galería de La fotografía de Sam Stone a continuación, y puedes ver más en su portfolio, creado utilizando Formato.