Entre tú y yo, trabajar por cuenta propia parece un sueño hecho realidad. Tú decides tu horario, eliges para qué jefes quieres trabajar y luego construyes tu carrera basándote en el trabajo que te apasiona y en tu capacidad para llevarlo a cabo. ¡Qué suerte tenemos todos! Los autónomos hacen lo que quieren.
Pero ese sueño también puede convertirse en una auténtica pesadilla. Los sueldos que no llegan, la falta total de equilibrio entre el trabajo y la vida personal, y el pánico constante a que todo el mundo se dé cuenta de que eres un completo farsante acompañan (y a veces eclipsan) la belleza de, por ejemplo, trabajar desde casa. Pero finges que todo va bien, que todo está genial y que tienes el control total de tu destino, a pesar de que a menudo te dan ganas de salir a la calle y gritar en plena noche.
Aquí tienes los mayores mitos sobre el trabajo autónomo y por qué son erróneos, tan erróneos, tan totalmente erróneos... Por favor, ayúdanos.
Mito n.º 1: Puedes trabajar cuando quieras
Vale, sí, hasta cierto punto es verdad. Si de verdad quieres levantarte a mediodía, trabajar hasta las tres y pasarte el resto del día en el parque tumbado en una manta, adelante, hazlo, y te deseo lo mejor. Pero cuando te quedes sin dinero, aprenderás a no volver a hacer algo así nunca más, porque solo te pagan por el tiempo que dedicas al trabajo.
Trabajar por cuenta propia es un poco como la peor versión de un trabajo a tiempo parcial en una tienda: si le dedicas tiempo, tus finanzas lo reflejarán. Pero, a diferencia del comercio minorista, se hace difícil conseguir trabajo si has cerrado demasiadas puertas o has dejado un encargo demasiado pronto, o antes de haber tenido la oportunidad de demostrar que eres un escritor, fotógrafo, diseñador gráfico, etc., en el que se puede confiar. Así que, mientras que en American Eagle puedes quedarte con un turno de un compañero que no lo quiere, trabajar por cuenta propia es como acercarte a todos los jefes de todas las tiendas y preguntarles si puedes hacer cuatro horas. Es como Cómo hacer una colcha americana, solo que en lugar de telas e historias, estás intentando reunir el dinero del alquiler.
Mito n.º 1, parte 2: Siempre estás por aquí
Pero dicho esto, existe la idea de que, como estás pegado al móvil, al ordenador o a tu equipo de trabajo (sea lo que sea), siempre estás disponible. Y, bueno, no. La vida no funciona así. Nadie está siempre disponible. No hay nadie en todo el planeta que esté siempre disponible. Lo único que está siempre disponible es el personaje que interpreta Paul Bettany en Los Vengadores, que es un robot y cuyo trabajo consiste precisamente en estar siempre disponible. Y los autónomos no somos robots. Si no, todos estaríamos trabajando en finanzas.
Mito n.º 2: Dicho esto, todos trabajamos tan duro que, en el fondo, queremos morir
Ahora, bajemos un poco el tono: trabajar por cuenta propia puede ser muy estresante, pero aquí nadie está salvando vidas. No somos enfermeros, médicos, terapeutas ni profesores; nos dedicamos a las artes. (Lo cual también es importante, pero desde luego no suele implicar que tengamos que operar a nadie ni nada por el estilo). ¿Es estresante preocuparte por tu próxima fuente de ingresos? Claro que sí. ¿Es frustrante ir detrás de los cheques o de los trabajos, o hacer correcciones en un texto por el que a lo mejor te pagan una miseria? Por supuesto. Pero trabajar por cuenta propia no es MAS*H: nos tomamos cinco minutos para prepararnos un té, respirar hondo y ver las cosas con perspectiva. Darlo todo por tu arte cada día puede ser agotador y frustrante, pero también nos podemos tomar un momento para relajarnos cuando las cosas se ponen un poco difíciles.
Mito n.º 3: Tú decides para quién trabajas
Técnicamente, los autónomos 100% pueden decidir para quién trabajan, ya que son ellos quienes eligen ponerse en contacto con las publicaciones o empresas a las que les gustaría colaborar. Pero eso es todo. Como en cualquier otro trabajo, trabajas con la persona a cargo de una sección concreta; no es como si te pusieras a trabajar con un amigo o eligieras a tu equipo a tu antojo. (A menos que lleves trabajando por cuenta propia más tiempo del que cualquiera de nosotros lleva vivo.) Una empresa es un cliente, y tu trabajo consiste en hacer lo que te pidan. Lo que significa que, a veces, el trabajo y la gente con la que trabajas son auténticas pesadillas, y pues mala suerte: para eso está el dinero. (Un saludo a Don Draper.) Si no te gusta, puedes dejarlo o evitar trabajar con ellos en el futuro. Así que ahí lo tienes.
Mito n.º 4: Los autónomos molan un montón
La verdad es que esto no es ningún mito, es totalmente cierto. Somos los más guays. Todo lo bueno que has oído sobre nuestra personalidad y nuestra forma de vestir es cierto. Gracias por comprobarlo.
Mito n.º 5: Haces lo que te gusta
¡En cierto modo es verdad! La mayoría de las veces, haces el trabajo que te gusta para gente que lo apoya. Pero también, a veces, haces el trabajo que preferirías no hacer para gente que te paga por ello, y aceptas encantado el privilegio de ganar dinero de cualquier forma. Mira: no todos somos Julia Roberts en «Stepmom», y decidirnos a secuestrar al chico del catering y convertirlo en el hombrecito del traje. En realidad, lo único que intentamos todos es labrarnos una carrera que nos haga felices. Y eso lleva tiempo. Con el tiempo ganas más dinero, con el tiempo puedes arriesgarte más y, con el tiempo, te conviertes en un mejor artista. Pero, como dice Dr. Spaceman, tienes que ganártelo a pulso: a ningún autónomo le regalan nada, ni consigue de golpe todos los trabajos de sus sueños. La mayoría de las veces, los autónomos que hacen los trabajos más chulos son los que se esfuerzan de verdad. (Y los que se acuerdan de que pueden tomarse cinco segundos para respirar un poco y prepararse un té.)